sábado, 22 de diciembre de 2007

HAY TEMBLO!!

Los temblores


Los temblores de tierra que estos días se han sentido en el territorio nacional no han sido tan intensos como para alarmar más a una población todavía perturbada por los efectos de las tormentas Noel y Olga, pero tampoco, por más normales que puedan ser, para el silencio observado por las autoridades sobre los movimientos telúricos.
La frecuencia de cuatro temblores en los últimos seis días, que se han sentido en diferentes puntos de la geografía, requieren, aunque no hayan provocado daños materiales, algún tipo de explicación siquiera para prevenir o aplacar cualquier tipo de angustia en la población.
Con una tormenta fuera de temporada, como ocurrió con Olga, más los cuantiosos daños que, en adición a desastres como el desagüe de la presa de Tavera han provocado los fenómenos, es para que se oriente debidamente a la ciudadanía sobre las perturbaciones climáticas.
República Dominicana está en una ruta propensa a los embates de la naturaleza. Y aún los temblores sean impredecibles, en los manuales de prevención de desastres atmosféricos se aconsejan medidas en la construcción y hasta cómo reaccionar frente a las eventualidades.
Además de la frecuencia en sí, otra evidencia que pone a pensar es que el sismo del miércoles en la noche fue uno de 11 movimientos que el bien acreditado Instituto Geológico de Estados Unidos registró en diferentes lugares del planeta. Que no sea para asustarse ya es otra cosa.
Si bien son temblores de mediana intensidad, aunque hubo de 4.6 grados, no han dejado de originar preocupación en Higüey, El Seibo, La Romana, San Pedro de Macorís, Bayaguana, Santo Domingo, Monte Plata, Tamboril y otros pueblos. Puede que la gente todavía esté muy perturbada por las tormentas y sus secuelas, o quizás muy atenta a las fiestas navideñas, pero en modo alguno al margen de la frecuencia con que ocurren los movimientos.
Pero cinco temblores en 11 días, prácticamente en medio de los devastadores efectos de dos simples tormentas tropicales, no son como para guardar un silencio que, en honor a la verdad, puede provocar aún más inquietud. No se puede olvidar que el sismo, que por más débil que sea siempre surte algún efecto, es uno de los fenómenos naturales más aterradores.EL NACIONAL

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